domingo, 24 de julio de 2011

EL MUNDO › PARO Y MANIFESTACION DE LOS SINDICATOS Y LA MILITANCIA

Abrazo al Congreso para ayudar a la memoria

Por L. B.
Desde Montevideo
La principal central obrera uruguaya, el PIT-CNT, organizaciones estudiantiles y organismos de derechos humanos rodearon ayer el Palacio Legislativo uruguayo para reclamar a los diputados que pongan fin a la Ley de Caducidad. La jornada fue acompañada con un paro general parcial que tuvo gran acatamiento en el área metropolitana.
Los militantes empezaron a llegar temprano y a apostarse en las entradas del Congreso. Los carteles se movían al son del viento que flameaba en la tarde de la capital uruguaya. Pasaban camiones y tocaban bocina para apoyar el reclamo. Otros automovilistas curiosos aminoraban la marcha para ver cómo el edificio del Parlamento se iba adornando con los colores de los reclamos.
En la intersección de la Avenida Agraciada y Avenida de las Leyes, una pancarta daba la bienvenida a los que se iban sumando a la actividad. Eran los versos de “Adagio en mi país”, del cantautor Alfredo Zitarrosa: “Dice mi padre que un solo traidor puede con mil valientes”. El cartel no estaba firmado ni dedicado a nadie. Algunos pasaban y sonreían, pensando que era un pase de factura al diputado frenteamplista Víctor Semproni, único legislador que había retaceado su voto al proyecto interpretativo que se estaba tratando.
Cruzando la calle estaba la carpa que había montado la Mesa Permanente contra la Impunidad. Sus carteles rosas pedían: “Todos iguales ante la ley”. Mientras sus compañeros acomodaban las fotos de los desaparecidos durante la dictadura uruguaya (1973-1985), Sergio López Burgos hacía saber su bronca por las idas y vueltas en las que había incurrido el Frente Amplio (FA) a la hora de apurar el fin de la norma que desde 1986 impide el juzgamiento de los represores. “Hay que separar los tantos. En el Poder Ejecutivo no hay un liderazgo ni una línea clara. José Mujica insistió en la inconveniencia de votar esta ley. Pero la fuerza política está homogénea detrás del proyecto”, comentaba a Página/12 el sobreviviente de Automotores Orletti, el centro clandestino de detención porteño que ofició como base del Plan Cóndor, la coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur.
Mientras pasaban los minutos, más carteles aparecían colgados. “Hasta encontrarlos. Verdad y Justicia”, prometía uno que tenía la bandera oriental de fondo. “Hace 25 años que esperamos la reparación integral de la verdad”, recordaba otro firmado por el PIT-CNT. “Se va a acabar la Caducidad”, transmitía la esperanza la bandera de la Asociación de Ex Presos Políticos Crysol. Debajo de ella, unos cuantos sobrevivientes esperaban para entrar al Parlamento. “Nuestra expectativa es que se anule la ley, sea cuando sea”, remarcó a este diario Chela Fontora, ex detenida. La mujer resaltó que no importa cuánto camino haya que desandar para encontrar verdad y justicia. “Hasta tanto no aparezcan nuestros compañeros desaparecidos, esta lucha contra la impunidad continúa”, prometió con voz firme.
Mientras iba cayendo la noche, la gente seguía rodeando el Parlamento. También hubo música. “No lo hacemos para festejar nada, sino para que estén presentes distintas expresiones populares”, dijo Valentín Enseñat, miembro de la agrupación Hijos Uruguay.
La convocatoria fue nutrida porque el paro que convocó el PIT-CNT tuvo gran acatamiento, según estimó el dirigente gremial Juan Castillo, consultado por este diario. La medida se sintió especialmente en las dependencias públicas y en las escuelas privadas. Los colectivos no pararon, pero adhirieron mientras que los taxis sí lo hicieron hasta las 19. Hoy el secretariado general de esa central obrera se reunirá para evaluar cómo continuar la batalla para llevar a los represores al banquillo de los acusados. Pero no sólo ellos retomarán el debate. Por la calle, muchos recorrerán en silencio las calles de Montevideo en la tradicional marcha por verdad y justicia de todos los 20 de mayo.

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