domingo, 24 de julio de 2011

El mundo|Jueves, 24 de febrero de 2011
Piedad Córdoba, fundadora de Colombianas y Colombianos por la Paz

“Con Santos cambió el tono”

La política y dirigente social colombiana afirma que el presidente usa otro lenguaje, pero sigue firme en la idea de que el conflicto se resuelve por la vía militar. De todas formas, confía en que habrá diálogo con las FARC.

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“En los últimos años, las FARC vienen haciendo liberaciones unilaterales con miras a mostrar su voluntad.”
Piedad Córdoba cree que puede haber diálogo entre la guerrilla y el gobierno colombiano y que esa negociación puede llevar a la paz. La semana pasada, la ex senadora medió para lograr la liberación de seis de los rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sin darle tregua al tiempo, llegó a Buenos Aires para oficiar de anfitriona del encuentro “Haciendo la paz en Colombia”, que se realizó desde el lunes hasta ayer en un hotel de Capital Federal. Mientras se desarrollaba una de las reuniones que congregaron a militantes y expertos internacionales, la referente del movimiento Colombianas y Colombianos por la Paz dialogó con Página/12 acerca de la situación humanitaria en Colombia, el rol de la Unasur y el de los Estados Unidos.
–¿Por qué se realizó este encuentro en Buenos Aires? –Este Foro es muy importante porque implica retomar una dinámica que hace ya unos diez o quince años no se da. Entendemos que existe un breve camino que debe recorrerse rápido, que es el de la humanización de la guerra. También hay una serie de escenarios que nos plantean la posibilidad de acercar a las partes contendientes para un acuerdo de paz, y además aparece el papel protagónico que va a jugar la sociedad civil. Este encuentro lo hicimos en Argentina porque, muy poco antes de morir, el ex presidente Néstor Kirchner tuvo reuniones con Colombianos y Colombianas por la Paz para acercar a la Unasur a este proceso y porque el Cono Sur está siendo muy proclive al diálogo.
–¿Qué evaluación hace de las últimas seis liberaciones? –Fueron muy importantes porque, con estas, ya son 20 las personas que entregan las FARC. En los últimos años, las FARC vienen haciendo liberaciones unilaterales con miras a mostrar su voluntad. También estimo que el afán de desprestigiar las liberaciones de la semana pasada es parte de los obstáculos que se dan en los momentos en que se puede aproximar una negociación. Aunque esos obstáculos hacen muchísimo daño y tienen como comisarios del régimen a medios de comunicación que están muy interesados en que la guerra continúe.
–¿Cree que comparte este afán el ministro Rodrigo Rivera al decir que el diálogo está clausurado? –Sí. Pero en lugar de cerrar las puertas a quienes estamos trabajando para que se logre la negociación política, nos obliga a trabajar mucho más fuerte para no desanimar a las FARC y al ELN, quienes han enviado dos documentos bien importantes en los que, por primera vez, hablan de la necesidad de sentarse a hablar ya.
–¿Ve más predisposición del presidente Juan Manuel Santos para negociar que la que tenía su predecesor, Alvaro Uribe? –Al menos, hay un cambio en el lenguaje. Ya no los tilda de bandoleros, narcotraficantes, narcoterroristas. Sin cambiar la insistencia que sigue haciendo en la salida militar, a pesar de que dice que no está escondida la llave para destrabar el diálogo, hay una modificación en el tono.
–Días atrás declaró al diario colombiano El Tiempo que en marzo habrá noticias importantes en el proceso de diálogo. ¿Puede anticipar algo más? –No será solamente en marzo. A lo largo de este semestre, hasta julio, nosotros vamos a llevar a cabo una serie de tareas dirigidas a lograr liberaciones, acercamiento, persuasión en la opinión pública colombiana e internacional y a desatar una serie de decisiones, que por ahora las vamos a mantener bajo reserva para que no se estropeen. Creo que van a ser muy importantes en el camino hacia la paz.
–¿Qué opina de que el ex mandatario Uribe acusara días atrás a Adolfo Pérez Esquivel de promotor del terrorismo? –Creo que eso tiene mucho que ver con su trayectoria, con su hoja de vida, con los compromisos que tiene con la derecha internacional. También pienso que con esos dichos trató de alzar la voz para, a través de ellos, tapar sus vínculos con el paramilitarismo y con muchos de los hechos que lo colocan al borde de la Corte Penal Internacional (CPI). No se pueden mencionar al mismo nivel a Alvaro Uribe Vélez y a Adolfo Pérez Esquivel. Adolfo es una persona que para la humanidad significa muchísimas cosas que tienen que ver con la paz, con la justicia, con la igualdad, con la protección a los derechos humanos. Y Alvaro Uribe es todo lo contrario.
–¿Tiene esperanzas en el proceso que comenzará en marzo contra Uribe por las “chuzadas”? –En ese caso, yo soy víctima del Estado. Por un pedido nuestro, el proceso será público. Yo no sé si en la Cámara de Representantes habrá un juicio a Alvaro Uribe y a todo lo que representó su gobierno, pero sí lo que es cierto es que el proceso, al ser público, dará mayores elementos para que la opinión pública sea capaz de entender que éstos fueron ocho años de asesinatos, de persecuciones, de desapariciones. Tal vez haya sido la etapa de la historia más permisiva con el paramilitarismo. En ese tiempo, se lograron establecer en el país hornos crematorios, fosas comunes, lagos de cocodrilos. Este proceso va a ser importante porque el país se va a dar cuenta del pésimo papel que jugaron los medios de comunicación, tapando, entorpeciendo y colocándose al servicio de toda una estrategia de masacre, de asesinatos y de violaciones en el país.
–En este nuevo gobierno, ¿se terminó la persecución a los opositores? –Creo que continúa. Pero en el anterior gobierno era una política gubernamental. Supongo que el presidente Santos no llegó a desmontar todavía lo que es un aparato del Estado, que está sirviendo para arrasar a la oposición, como lo dicen los mismos Wikileaks.
–¿Qué rol están jugando los Estados Unidos en el conflicto colombiano? –En este momento, ninguno. El gobierno anterior y el estadounidense han estado muy cercanos, incluso apoyando las chuzadas con recursos. Eso los deja muy mal parados ante quienes hemos sido perseguidos, que somos actores políticos importantes en el país. Su presencia en Colombia con bases militares, con apoyo económico, con un Tratado de Libre Comercio (TLC) y con una obsesión por Colombia por su significado geopolítico va a tener que ser tenida en cuenta en el conflicto.
–¿Han apelado la decisión del procurador Alejandro Ordóñez, que el año pasado ordenó su destitución como senadora? –Hicimos una presentación que perdimos tanto en el Tribunal Superior como en la Corte Suprema de Justicia. Aspiramos a que la demanda ante el Consejo de Estado me reintegre nuevamente al Senado de la República.
Entrevista: Luciana Bertoia.

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